Non! nous ne passerons pas l'été dans cet avare pays où nous ne serons jamais que des orphelins fiancés
All those stars drip down like butter. Promises are sweet.

¿Quién carajos pensará en la palabra diletante? ¿Quién pensará serlo?

La historia comenzará a las tres de la mañana en una parada de metrobús.
Los protagonistas dos enmariguanados riéndose ante la posibilidad de trabajar como choferes en el horario nocturno y sólo parar en aquellas estaciones que tengan cuatro vocales en el nombre, exista o no esta posibilidad.
---
La calle de Puebla inicia siete calles antes de la avenida Insurgentes y termina en la frontera norte del país.
---
Frases para dibujar detrás de un cuadro original de un pintor nacido en 1984, de preferencia de estilo realista y urbano:
Tu poesía es lo más chiclesbomba que he escuchado hoy.
Desde hace un tiempo sé que soy una anarquista mística.
Lo más érotico que puedes encontrar es una ventana con los marcos dorados.
---
Un sábado con alemanas inmóviles en una banqueta, a punto de decir algo; dieciocho segundos después entran a un restaurante demasiado caro para los dos hombres que en ese momento todavía no ríen enmariguanados.
El Ulises echándoles a perder el trío con la mujer maravilla (hubiera sido tan bueno que el golpe del changarrito lo matara).
Dos gringas perdidas en la calle de Puebla; por supuesto no saben que es una calle que no termina nunca, en la que se abren extraños pasadizos temporales.
El Kobra manda a los dos hombres que aún no están enmariguanados, pero que actúan como tal, a comprar un cable. La tienda de eléctricos está a dos cuadras. Los hombres tardan cuarenta y cinco minutos; logran llegar sólo porque el Kobra les llama por teléfono y les da las instrucciones para regresar.
---
El autor al corregir la historia omite el viaje de regreso en taxi y la separación de los hombres ya no tan enmariguanados:
uno a un departamento que no es suyo pero en el que lleva viviendo unas semanas,
el otro a la casa de su madre enferma.
El transporte axonal, posible responsabe de la epilepsia

Curioso que un guionista lo utilice en su obra y haga que una actriz y un dueño de una librería amen a ese pintor.
---
Palabras:
narcolepsia, cortinas, agujas, zapatos ortopédicos, conos, máquinas hace conos, wafleras.
---
No me explico la amistad y respeto de Wolverine hacia Cíclope.
Favor de no tocar las pantallas

I don't have to think, I only have to do it. The result always perfect

Una tormenta de mierda
Where is my mind? Way out in the water see it swimmin'?

Pego una fotografía de una estación de tren en la pared de la oficina

Es más fácil no regresar a irse

Fotografías en un muro azul

---
Otro, está harto de la mujer con la que vive.
Su hartazgo se manifiesta en un ansia por tener sexo.
Lo busca en internet.
Encuentra una trasvesti, Claudia, de treinta años.
Se citan en la casa de ella a las cuatro de la tarde.
Cuando el hombre se viene trata de apretar las mandíbulas.
En verdad lo intenta.
Pero no sucede.
Habla con Claudia.
A los cinco minutos están riendo.
---
(Fotografía en blanco y negro)
Natalia pertenece a los estantes de la biblioteca.
Cualquier lector podrá tomar las Tramas del uso.
Leerlas, memorizarlas o no abrir sus páginas.
Pienso que por la tarde de algún día,
un hombre al buscar otro título se topará
con éste y sentirá un leve golpe en el vientre.
---
(Cartel de revista)
Kurt: Me gustaría pertenecer a una banda que antes de lograr un contrato grande se desintegrara. Antes del bullicio, antes del ruido ensordecedor.
---
Un hombre camina a las cuatro de la mañana.
Piensa en una cosa: hacer una llamada telefónica.
Detenerse.
Marcar un número.
Cualquiera.
Tener la certeza que la voz que conteste será la indicada.
¿Indicada para qué? - pregunta.
(Si esto fuera una función de teatro
un personaje diría:
Hacer una llamada es dibujar con un gis una línea.
Hablar cerca de un muro es dibujar con un gis una línea.
Escuchar una conversación detrás de una puerta es borrar esa línea).
---
(Póster para aficionados)
P. con el uniforme del Sevilla.
Después de un partido de la liga española.
Su equipo perdió en los últimos minutos
la ventaja de dos goles sobre el Madrid.
P. sonrié.
No puede hacer otra cosa.
(Algunos hinchas creen que es imbécil)
El Sevilla está acostumbrado a que el Madrid gane al final.
Incluso están preparados para el drama
que harán los detanteros
para obligar a que el árbitro en menos de cinco minutos
marque tres penales
(Un fanático del Madrid protesta:
si los del Sevilla hubieran metido más goles no hubiera sucedido nada).
---
Escucho canciones de grupos nuevos.
Pero también escucho grupos que conocí a los quince años.
Meet Puppets, Mudhoney, Vaselines.
Y la grandísima bailaré sobre tu tumba de Riesgo de contagio.
---
Te mataré con mis zapatos de claquet.
Te ahorcaré con mi smoking.
Y bailaré sobre tu tumba.
Te degollaré con un disco afilado.
Te tragarás la colección de cassetes.
Y bailaré sobre tu tumba.
Te clavaré mi guitarra.
Te aplastaré con mi piano.
Te desollaré con mis platillos.
Te trepanaré con mi órgano Hammond.
Y bailaré sobre tu tumba.
His name is Robert Paulson
---
Me cito a las cinco de la tarde con mi padre en el centro. Entramos al Popular. Hablamos de Fight Club y de Diario. Me pregunta si a su edad (sesenta años) puede cambiar la película. Ser un Tayler que quite el rollo de su matrimonio y ponga uno donde aparezca un hombre en una casa sin muebles y deshabitada.
---
Entro a un hi5 donde una mujer exprime su odio hacia mí.
Horas después, en el messenger, una mujer que no he visto en un año me hace saber que su esposo murió; me hace sentir que me tiene confianza y que le gustaría estar cerca.
---
Hablo por la noche con Avril. Planea un viaje a Santiago de Chile. No dejo de pensar en que he aplazado el viaje a Tánger. En realidad no necesito nada para marcharme. No perderé lo que he vivido en este país.

Hace una semana al hablar con mi exmujer preguntó cuándo haría el viaje a Marruecos. Cree que he fantaseado tanto con esto que en algún momento se perderá como se perdió mi novela.
Marruecos será la manera de recuperar a mi padre, al tipo que duerme en las calles cuando no logra alojarse en una de las pensiones del centro. Estar en Tánger, será encontrar su cuerpo en el cuerpo de cualquier hombre.
Hace años mi abuela, meses antes de morir, me confundió con su hijo. Me hizo contarle acerca de un reloj que dejó de funcionar en 1963, de un perro que mi padre compró a los diecinueve años.
Tengo la voz y el pene de mi padre Tengo la vida que él quisiera haber tenido.

Meses sin visitar a mi hijo. En la contestadora su madre deja amenazas.
Por la mañana me es tan difìcil levantarme.
Antes y después de llegar a la oficina camino una hora; mi cuerpo se cansa como si pasara días sin dormir.
Anoche tuve dos sueños:
A) Estaba en una casa que era el resumen de todas las casas que he visitado en mi vida.
Había aparte de mí, cuatro personas, todas ellas más jóvenes.
En el baño me drogaba.
No soñé con que me drogaba sino con la sensación de estar drogado.
En el comedor una mujer reía.
Era el eco de todas las risas que he escuchado.
Le advertía que se detuviera, que sólo porque no la conocía no le estrellaba el florero que tenìa en la mano.
B) Frente a una vitrina.
Calle Amberes.
Cuatro de la mañana.
Un perro amarillo me sigue.
Caminamos por varias cuadras; doblamos siempre a la izquierda.
En las esquinas el mismo nombre: Calle Amberes.
De un jardín tomo un palo y comienzo a golpear al perro que en lugar de gemir o ladrar, habla, me pregunta de qué me sirve todo ello, de qué me ha valido tener todo eso.
Sé que habla del valor.
Al despertar me doy cuenta que no se trata de la valentía, sino de mi incapacidad de sentir dolor, de cicatrizar casi de inmediato.
Solá

Historias que me cuento

Con Edgar pasaba más de la mitad del día en el patio de casa de la abuela, chutando un balón contra una reja blanca. Jugábamos tandas de penalties, no recuerdo realmente quién era mejor, sino los desaforados festejos: correr y escuchar el ruido de las tribunas. Alguna vez una de mis tías dejó que pasáramos sucios y sudorosos a ver la televisión y después jugar Atari. El aparato era de su novio, por lo que debíamos cuidarlo. Nos tendimos en una alfombra amarilla que tenía el pelo muy largo, Edgar perdió unas monedas y un llavero. Ahora que intento recuperar estos momentos, sólo puedo traer con precisión los objetos, como si la ficción que es la infancia sólo permitiera ser un personaje testigo, como si el niño que fui, sólo estuviera para dar testimonio de las cosas que vio. Estuvimos dos horas frente al televisor, presionando los controles, en un silencio que era tan distinto a la bulla del patio. El Atari era una diversión hacia dentro. Un ensimismarse compartido. También distinto a los momentos que permanecíamos sentados a la sombra de un automóvil a las cuatro de la tarde contando cosas acerca de las pocas niñas que conocíamos. Cuando anocheció, mi tía apagó el Atari. Acompañé a Edgar a su casa y nos despedimos. Algo había cambiado, sabíamos que también estando juntos podíamos estar solos y no estaba mal.

Poldy

¿Tyler Durden?

¿Qué hacía?
Se había levantado de su asiento para esperar que el tren llegara a la estación siguiente.
¿Qué veía?
El reflejo de su cuerpo en la ventanilla, uno de los pasamanos, a un hombre mayor de cincuenta años que tosía con fuerza.
¿Qué escuchaba?
Escuchaba una canción de Television en los audífonos.
¿Pensaba en algo mientras escuchaba esa canción?
Sí. Intentaba recordar el color de la camioneta de sus padres, cuando él contaba con seis años y en la que durante los viajes largos jugaba en la parte trasera con su hermana.
¿Por qué intentaba recordar eso?
Por simple afán de recordar fragmentos de su infancia, sin ninguna otra utilidad, por lo menos no en ese instante.
¿El personaje llevaba algo?
Una bolsa de nylon azul en la que cargaba una libreta y dos libros.
¿Qué libros?
Dos novelas de Álvaro Pombo.
¿Por qué de ese autor?
Por que le gustaba la forma de narrar de ese autor.
¿Cuánto tiempo tardaría el tren en llegar a la siguiente estación?
Alrededor de quince segundos.
¿Sucedió algo durante ese periódo de tiempo?
Sí. Un hombre de la misma edad del personaje pero más alto se colocó a su espalda y le dijo: "Llevas más de quince años queriendo hacerlo. ¿Por qué no lo haces hoy?"
¿A qué se refería ese hombre?
Al deseo del personaje de tirar de la palanca de seguridad.
¿Qué hizo el personaje?
Permaneció inmóvil por un momento. Dejó de pensar en la camioneta de su infancia y miró la palanca roja de seguridad. Volteó hacia el hombre que con un movimiento violento de las manos hizo que siguiera mirando la palanca roja y tan cercana de seguridad. El personaje sintió un fuerte tirón eléctrico en los brazos. Alzó la mano derecha en dirección de la palanca roja tan cercana y fría de seguridad. En el momento en que el tren se detuvo y abrió las puertas el personaje tiró de la palanaca roja tan cercana fría y ruidosa de seguridad. Al caminar por el andén contrarios a su dirección corrían algunos policías que gritaban frenéticos.
