d c m











necesario no perder
las credenciales
el dinero
la nuca

para ser
lo que nos impusieron
          el afortunado cliente número 10 000
y somos
          nombre
          identidad
          
          los héroes que se arrojan de un décimo piso
          envueltos en una bandera







         

b ll r









el anunció de renta miente sobre los metros cuadrados
                                                la buena ubicación
                                                el ambiente tranquilo
el departamento que aún habita una mujer y su nieto
                     el que está en una calle borrada
                     el que tiene fugas de gas
la casa con un zaguán picado por el óxido
           con una docena de perros chihuahua
           con dos números oficiales 
la habitación donde vivió una familia hasta que la madre falló en la nómina y la corrieron 
                    donde un estudiante dormía hasta que desapareció en un billar 
                    la llena de cucarachas
el casero que asegura es juez
          el que estuvo casado 42 años
          el que piden un juego de escrituras como garantía
          el que no sabe abrir el clóset
          



No mamá, no quiero que mis hijos coman tierra. Antología de Miriam Reyes.







En el centro de la obra poética de Miriam Reyes está el cuerpo. Sus padres, la imposibilidad de su familia (hijos, hermanos) se cifra en los brazos, en los pies, en el sexo. Esta búsqueda del placer y la frustración dentro de sí misma le permite una lucidez dolorosa. No mamá, no quiero que mis hijos coman tierra, inicia con el poemario Espejo negro y otros poemas; continúa con Prensado en fríoHaz lo que te digoDesalojos y Bella Durmiente.



NO MAMÁno quiero que mis hijos coman tierra
no quiero que me devoren.
No soy Cristo, madre
no soy Cordero.
Amo mi carne por sobre todas las cosas.
Carne bañada por la saliva de los dioses
que viajan a través de mi sangre.

No me corto las venas porque atentaría contra la inmortalidad
que las recorre.

Pero a esa masa negruzca e inerte
que desde su podredumbre descompone todo a su alrededor
no la quiero.
Para ella no tengo compasión.

Él tiene la llave del cuarto de la hoz y la guadaña.
Engendró la muerte utópica.
Pretende hacer de mi cuerpo un gran ataúd que se coma la tierra
el forro que separa la luz de la oscuridad.
Él execró mi amor con purgantes de muerte.
Le pediré la hoz para terminar el trabajo.



EVENTUALMENTE PASO DÍAS enteros sangrando
(por negarme a ser madre).
El vientre vacío sangra
exagerado e implacable como una mujer enamorada.

Si los hijos no salieran nunca
del cuerpo de sus madres
juro que tendría uno ahora mismo
para sentirlo crecer dentro de mí
hasta poseerme como en una sesión espiritista
o como si mi bebé y yo
fuéramos muñecas rusas
una llena de la otra
mamá llena de bebé.

También tendría un hijo
si ellos siempre fueran bebés
y pudiera sostenerlo en mis brazos por encima de la realidad
para que mi niño nunca pusiera los pies en la tierra.

Pero ellos llegan a ser
tan viejos como uno.

No alimentaré a nadie con mi cuerpo
para que viva este suicidio en cuotas que vivo yo.

Por eso sangro y tengo cólicos
y me aprieto este vientre vacío
y trago pastillas hasta dormirme y olvidar
que me desangro en mi negación.




Lee y descarga No mamá, no quiero que mis hijos coman tierra en Cartografías de Punto en línea, UNAM. 





Memoria chilena.


bower_web11




Propaganda

Al comenzar la mitad del siglo la biblioteca era una ruina. El desierto la había cubierto casi por entero. Algunos vivíamos en esa especie de féretro gigante. Llegaron noticias que aseguraban la biblioteca había sido un mito, propaganda de los antiguos gobiernos. Nosotros cada año publicábamos un almanaque que al llegar a las ciudades se vendía como literatura fantástica, como revistas sobre ovnis y fantasmas.



Nos educaron para atrás padre
Bien preparados, sin imaginación
Y malos para la cama.
No nos queda otra que sentar cabeza
Y ahora todas las cabezas
Ocupan un asiento, de cerdo.

Nos metieron mucho Concilio de Trento
Mucho catecismo litúrgico
Y muchas manos a la obra, la misma
Que en esos años
Repudiaba el orgasmo
Siendo que esta pasta
Era la única experiencia física
Que escapaba a la carne.



Tres

Un anciano, todo viejo es un pobre Rey Lear, escribió en uno de los muros: “Los cuatro grandes poetas de Chile / Son tres / Alfonso de Ercilla y Rubén Darío”. Nadie intentó borrarlo, sentíamos que hacerlo era como sacarle leche a una vaca y luego vaciársela en la cabeza. Preferimos retirarnos, pasar el rato estudiando los volúmenes de la biblioteca, incluso aquellos de los países del sur de los continentes, territorios tan parecidos a islas, delimitados por un lado por miles de kilómetros de océano y por el otro por cadenas de montañas.



jesús pasó el rato
rack hudson pasó el rato
mi mami pasó el rato
liberace pasó el rato
sócrates
              buda
                       bach
todos pasaron el rato

sin ir más lejos
pinochet pasa el rato
la carmen gloria pasa el rato
el papa pasa el rato
dios
         maradona
                           la virgen

todos pasamos el rato.





----

El texto completo en Nagara.



Dios pregunta después de cuántas brazadas debe sacar el rostro y respirar









¿Qué expresa Tamara Kamenszain en el cuaderno a rayas que es La novela de la poesía? ¿Qué escribe sobre las personas con las que compartió durante décadas lo estrecho de una casa, lo extraño de nuestros objetos: la dureza de los tenedores, el largo de los peines? ¿Qué es esa sensación que regresa cuando nos despedimos? ¿Qué son las palabras que guardamos en los cajones y que son necesarias como las películas donde nuestros familiares representan animales que huyen?

¿Ya hablé de la muerte?
Murió mi hermano
murieron mis padres
murió el padre de mis hijos
tantos amigos murieron
y dije y digo que no están más.
¿Eso es hablar de la muerte?
Dejé anotado que se fueron
les dediqué libros los nombré
por sus nombres me anoticié
de que nadie me contestaba.
¿Eso es hablar de la muerte?

Detrás de estas preguntas, las imágenes cuando sirves y masticas tu desayuno de persona sola, cuando andas en bicicleta por un barrio desconocido durante la madrugada: tu abuela en una cama de hospital tranquilizándose al escucharte cantar la ronda que ella te enseñó,  tu marido al dirigirse al baño con una bata que no le cubre los lunares que le han crecido en las costillas, tu tío de 92 que te mostró cómo mantener el manubrio recto y que ahora te confiesa que le entristece no poder conducir más.
----
"Dios pregunta después de cuántas brazadas debe sacar el rostro y respirar" aparece completo en mi columna Salida de emergencia  en La Revista Terraplén

4 textos voladores no identificados en Tres pies al gato.







anuncios de empleo
especialista en ruido de aspiradoras
(experiencia 2 años)
técnico en jalar hilos de saliva
(licenciatura en humanidades)
experto en ciudadanos desaparecidos
(inútil presentarse antes de las 10 am)


Para leer más textos: Tres pies al gato.




b x d r s








camino por mi barrio

desde cualquier calle
se mira el estadio azteca

hay teporochos en las esquinas


cuando paso junto a ellos
me saludan

pienso que en este sitio

los hombres mayores de 30
somos idénticos a esos boxeadores 

retirados que aparecen en la tv
                        para hablar sobre adicciones
                        y la lucha por recuperar su vida








Elefante
,,
costasinmarcostasinmar