Historia palestina
Soldados israelíes catean una casa.
Al despedirse le piden al dueño
elija una de sus extremidades.
Le destrozan la rodilla izquierda.
Cada vez que veo a un palestino renguear,
lo imagino en el piso.
Intenta desplazarse hacia el teléfono,
mancha los muebles de sangre.
Wu Ming
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Suena la alarma de un auto.
Un hombre golpea el cofre.
Un policía apunta el número de la placa.
Del restaurante sale una mujer.
Apuesto contigo a que ella es la dueña.
Cuando pasa de largo, te aprietas a mí.
Dices que al llegar a casa sabré lo que he perdido.
Wu Ming
en los escalones de la biblioteca hay unos camel
Observo los carteles publicitarios.
A cada uno de los modelos le doy un nombre y una historia.
Es tan raro que durante meses esos rostros permanezcan anónimos para millones de personas.
Wu Ming
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Reviso en la red el clima de las ciudades
de Latinoamérica.
Desde hace años soy un experto
en cómo vestir en Lima durante la primavera,
qué llevar en el octubre de Asunción.
Yo que desde hace décadas
no salgo de la habitación de mi madre.
Wu Ming
DG/DGAP
El sonido de las conversaciones telefónicas
de esta ciudad es igual al que se produce
en el interior de una ballena.
Aquello que no permite a Pinocho descansar,
aquello que intuían en el Pequod.
Wu Ming
1986-1992
A mi padre le gustan las juntas escolares.
Los maestros hablan de las virtudes
y la fraternidad.
Yo me siento en la oscuridad del campo de futbol.
Al regresar, él me felicita
y pregunta qué deseo de cumpleaños.
Los regalos siempre son ropa interior
y piezas del telescopio que nunca armaré.
wu ming
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