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No pasar.

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Él dijo que mi cuerpo era la casa.
Salí a las 11 pm después de dormir en una de las raíces.
Madre gritaba que lo encontraron en un hotel.
Había una cinta que advertía del peligro de acercarse.

No sólo era el ruido sino saber que los árboles eran tolvaneras.


Virgen, no tocar.

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El cuerpo era de quien se desangra en un hotel.

Olía a cabellos trenzados con romero.

Tú pensabas en una calle donde compramos tortugas
que luego estuvieron ciegas.
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Habitación con bañista.


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Dibujas una puerta con lavanda.


Oyes frases de hombres que fueron borrados,
que son un elevador al cerrarse.
En el piso hay grietas,
la más grande dices es la frontera entre Argentina y Chile,
en otra hallas el rostro de una miss que odias porque usaba ropa de nylon.

Esto no es un hospital, escribes en el diario.

Es la jaula donde los buzos observan las mantarrayas.
La cápsula que desciende 4 mil metros en los abismos oceánicos.
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Perros calientes.

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Donde rompen el cráneo de los toros.
Un hombre lleva en el fémur un vendolete.
¿Tu padre es el que corría entre los astados?
¿El que aterrorizaba los parques con una espada?
Muros marrón.
Hay una música que se encarabina y borra cada estruendo de los monosabios.

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Añoranzas de un dictador.

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Yeguas cuyos jinetes son las pupilas de los camellos.
Sobre los edificios:
banderas que fueron pastizales,
cables de los cuelgan los vestidos aún llenos de jabón del cardenal.



Árboles en los que un niño
dibuja una isla
donde las casas son terrones de azúcar.



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El origen del río.

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Está el paisaje:
chimeneas que arrojan xenón
y cuadernos donde un cirujano describe las nervaduras de los murciélagos.

Porque el aire es agujas que .

Bajas del coche.
Pides al empleado que llene el taque de gasolina.
Se guarda un fajo de billetes.
Mea sobre los envases.
Después mira los números de la máquina despachadora.
Tú evitas pisar el charco de orina.
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Muñecas.

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¿Qué es un cuerpo?
¿Qué es una pieza de plástico que arde en el piso?
¿Qué es un ojo?
¿Qué son los insectos que se convierten en medusas al llegar al muro?

Ocho mujeres guardan las pupilas de los gatos,
la garganta de los cuervos.

En el televisor hay un puente donde una parvada
es los millones de cables que sostienen la ciudad.
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Sonámbulos.

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Niños: la asfixia del yodo.
Las 16 horas son un tatuaje y animales que se aferran a los ganchos.
En el piso alguien escribe: te mostraré el miedo en un puño de polvo.
Los juguetes son una escalera, el dorso que se hunde en napalm.
Existía un búnker, ahora está sumergido en brea.
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Día de compras.

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8 mujeres se preparan para cruzar el estrecho de Magallanes.
Usan guantes largos.
Hablan de zonas geográficas donde sólo existe el hidrógeno.
Por las noches se dedican a construir maquetas:
llanuras con animales capaces de sobrevivir la superficie del sol.
Sus recuerdos se han reducido a lámparas
y cientos de frutas de plástico.



Tiempo de compras.

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En el auto guardas una piscina de asbesto,
las puertas que resultan inservibles durante un año en el sanatorio,
los movimientos del húmero.

Bajas los cristales.

Describes el semáforo al niño que no logra quitarse los gogles:
el ruido de un mapache dentro de una bolsa de celofán.

Tocas la orilla del asiento
y crees una lástima que justo ahora el ipod no atine
a la canción perfecta.

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¿Cómo lo quiere joven?

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Ella dice que la pared es bruma.
Él, que existen jabalíes.
Que existen los cuerpos abatidos de miles de jabalíes y cuatro hombres con sus hijos.
Hombres que llevan la ropa manchada de sangre y que dejan las armas sobre la yerba.
Cuatro hombres que dispararon y que ahora posan para un fotógrafo holandés.
Un fotógrafo que hace veinticinco años presenció cómo un arzobispo recibía 42 eletroshocks.
Un arzobispo que imaginaba niños cubiertos de cabello.
Niños a los que sus madres obligaban a ir a una peluquería donde los antiende un hombre desnudo y calvo.
Niños que dibujaban en las paredes con sumo detalle el mecanismo de las bombas de gasolina.
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Figura.

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De su cuerpo de vértebras,
de su no-rostro,
de su vestimenta que es jaguares que irrumpen en el templo
surgen
ejércitos que duermen en la playa,
una bodega que es un acantilado y olor a papel pudriéndose.

El vientre es un pasillo por el que los niños tienen prohibido cruzar.
En la espalda hay marineros que dejan sus formas para convertirse en reptiles.
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A tu alrededor hay kilómetros de coral devastado.
Búfalos que no encuentran sitio para sus crías.






Tiempo de ícaros.

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La ciudad fue amurallada.
1225 millones de personas detrás de una estructura de cemento.
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En los márgenes existen llanuras de arena en las que se entierra a los difuntos en fosas que a lo lejos parecen chimeneas invertidas.
Cavidades en las que se incrusta un cuerpo y se licúa.
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En el centro se construyen sótanos-madrigueras.
A cada una se le designa la réplica de un fenómeno natural:
A1: Mistral.
A2: Nieve.
A3: Amanecer.
A4: Otoño
Etc.
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Los habitantes son como los personajes del décimo círculo de la comedia: El pasado lo perciben con dificultad; del presente intuyen colores y formas y el futuro conforme se acerca se transforma en una soga que pierde los hilos.
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Historias de mesa.

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Te ofrecen arándanos
y los sirves como quien toca una prótesis.
En el comedor existen cinco figuras:
simulan escuchar el paso del agua por los ductos,
descifrar el movimiento de los cuervos.
Observas al niño que pide a su hermana le corte la comida.
Recuerdas lo que fueron sus voces:
ganchos
de
los
que
pende
una pared
donde rezas para que tu bicicleta no se llene de óxido.










Elefante
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costasinmarcostasinmar