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Ella dice que la pared es bruma.
Él, que existen jabalíes.
Que existen los cuerpos abatidos de miles de jabalíes y cuatro hombres con sus hijos.
Hombres que llevan la ropa manchada de sangre y que dejan las armas sobre la yerba.
Cuatro hombres que dispararon y que ahora posan para un fotógrafo holandés.
Un fotógrafo que hace veinticinco años presenció cómo un arzobispo recibía 42 eletroshocks.
Un arzobispo que imaginaba niños cubiertos de cabello.
Niños a los que sus madres obligaban a ir a una peluquería donde los antiende un hombre desnudo y calvo.
Niños que dibujaban en las paredes con sumo detalle el mecanismo de las bombas de gasolina.
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Ella dice que la pared es bruma.
Él, que existen jabalíes.
Que existen los cuerpos abatidos de miles de jabalíes y cuatro hombres con sus hijos.
Hombres que llevan la ropa manchada de sangre y que dejan las armas sobre la yerba.
Cuatro hombres que dispararon y que ahora posan para un fotógrafo holandés.
Un fotógrafo que hace veinticinco años presenció cómo un arzobispo recibía 42 eletroshocks.
Un arzobispo que imaginaba niños cubiertos de cabello.
Niños a los que sus madres obligaban a ir a una peluquería donde los antiende un hombre desnudo y calvo.
Niños que dibujaban en las paredes con sumo detalle el mecanismo de las bombas de gasolina.
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