Dios pregunta después de cuántas brazadas debe sacar el rostro y respirar









¿Qué expresa Tamara Kamenszain en el cuaderno a rayas que es La novela de la poesía? ¿Qué escribe sobre las personas con las que compartió durante décadas lo estrecho de una casa, lo extraño de nuestros objetos: la dureza de los tenedores, el largo de los peines? ¿Qué es esa sensación que regresa cuando nos despedimos? ¿Qué son las palabras que guardamos en los cajones y que son necesarias como las películas donde nuestros familiares representan animales que huyen?

¿Ya hablé de la muerte?
Murió mi hermano
murieron mis padres
murió el padre de mis hijos
tantos amigos murieron
y dije y digo que no están más.
¿Eso es hablar de la muerte?
Dejé anotado que se fueron
les dediqué libros los nombré
por sus nombres me anoticié
de que nadie me contestaba.
¿Eso es hablar de la muerte?

Detrás de estas preguntas, las imágenes cuando sirves y masticas tu desayuno de persona sola, cuando andas en bicicleta por un barrio desconocido durante la madrugada: tu abuela en una cama de hospital tranquilizándose al escucharte cantar la ronda que ella te enseñó,  tu marido al dirigirse al baño con una bata que no le cubre los lunares que le han crecido en las costillas, tu tío de 92 que te mostró cómo mantener el manubrio recto y que ahora te confiesa que le entristece no poder conducir más.
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"Dios pregunta después de cuántas brazadas debe sacar el rostro y respirar" aparece completo en mi columna Salida de emergencia  en La Revista Terraplén

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