Vendrá un espacio donde nadie canta y el imbécil de junto dirá que es música experimental


Un hombre medita en un puente.
Se le mira preocupado.
Fuma.
Está acabado, las presiones lo avejentan.
¿Será el cáncer de su madre,
el abandono de su pareja,
las enfermedades congénitas de los alacranes del sur de Malasia?
Da una calada larga, interminable diríamos en otro momento.
Está flaco.
Consumido.
Me acerco, tanta desazón me conmueve.
Intento comenzar una conversación pero el hombre está en otra parte.
Ahora comprendo cuando alguien dijo que los poetas son gente extraña.
Quizá, el hombre está apunto de escribir el gran poema de este siglo.
¿Será nuestro Rimbaud, nuestro Rojas?
¿Tendrá pesadillas porque cree que sus endecasílabos están acentuados en quinta?
¿Porque sus poemas largos son iguales a los de Deltoro o Esquinca y no a los de Paz?
Después de unos minutos el hombre sale de su calvario y confiesa:
"Lo que sucede es que mañana darán los resultados de las becas de la fundación y no sé si fui lo suficientemente brillante al describirme".
Elefante
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