Mostrando entradas con la etiqueta en tiempos de chimpacés yo fui un mono. Mostrar todas las entradas
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el lugar donde el viento corta como navaja


cinco fotografías:
  • un refrigerador gris abierto a las 4 17 am
  • el buró de una mujer que perdió a su marido hace dos años
  • la calle donde un árbol de mandarinas y un automóvil de 1953
  • el tatuaje de un ojo en el brazo de una sueca
  • la nariz y los pómulos de una adolescente justo en el momento en que tu mujer dormita



en el escritorio hay un libro pequeño
de tapas amarillas
con el dibujo de una mujer
que nos pide cuidado
o que nos alejemos

el libro se llama señales que precederán al fin del mundo



sé que el color negro te pone triste


felisberto hernández murió pesando 250 kilos
en la habitación de su madre

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los domingos las manos me huelen a limón

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el cine porno de cuba sólo ha cambiado en algo:
en el pasillo de los baños han puesto unas sillas de plástico
para que los hombres solos miren a unas putas con minifaldas rosas

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andrés:
no tener mujer en tijuana es la peor chingadera de mi desgracia

la segunda vez que visité conocí a un chofer que me dijo: no te andes con pendejadas el chiste es sólo meterles la puntita!!!!

una escena erótica:
andrés rasurándose bajo la regadera y mirándose en un espejo redondo y pequeño


norteado
rigoberto perezcano
méxico-españa
2009





- Sí, hay que cogernos a Sión. - ¿La del 301?


Escuchas una especie de martilleo. El sonido aparece mientras te rasuras; sirve como una alarma. Meses después al llegar de la oficina en la puerta hay una nota de la administración donde se llama a los inquilnos para hablar con el muhacho causante del "molesto y cada vez más inquietante ruido". El siguiente domingo doce personas se paran frente al departamento 603. Un muchacho de 19 años abre; lleva un saco zegna y una tanga roja. Una anciana habla. El muchacho no pierde sus palabras pero es como si observara a una nutria desangrarse; cierra la puerta.

Te enjabonas la cara y recuperas uno de los muros del departamento e imaginas al tipo en tanga roja disparando una escopeta contra la imagen de una niña justo en el instante de quitarse los jeans.

532/// Una mujer pasea por el pasillo con un vestido de bodas


Mira el cartel, los tres números que indican el millonario premio. Es miércoles, ochoveintinuevedelanoche. Está a tres cuadras de su casa. Saluda al dependiente y toma una de las papeletas rojas. Marca los siete números, desde hace veintidosaños los mismos.

En diciembre del 2012 fue despedido. Trabajaba en el área de soporte técnico de una compañía purificadora de agua. Tenía treintaytresaños. No logró otro empleo a pesar de su currículum excelente, de sus relaciones personales.

Coloca sus anteojos en una caja que su antigua novia le regaló y donde guarda las puntas de los lápices de colores que desde la secundaria ha utilizado. Enciende el radio y se tiende sobre un tapete negro. Hace siete series de cuarenta abdominales. Luego va a una silla y cena un platón de cereal.

Hacía cuatro meses que había cumplido los treintaycincoaños. Su padre fue internado por deficiencia cardiaca. Estaba nervioso y cansado. Salió del hospital a buscar un seven para comprar un café. Caminó varias cuadras hasta que se dio por vencido. Entró a una farmacia y compró un chocolate con almendras. El dependiente le ofreció una de las papeletas rojas.
Al marcar uno de los siete números (que a partir de ese momento serían siempre los mismos) vio reflejada su imagen en la vitrina: un hombre con bigote castaño y calvicie más que incipiente.
Elefante
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costasinmarcostasinmar