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Catarinomancia


Encuentro una revista de la primavera del 2003. Permanecía escondida en una de las cajas que he acumulado por años. Al hojearla intento descifrar unos poemas de Mandelstam; después pienso que serían un buen presente para Janik: un adorno para sus veleidades rusas. Me la imagino leyendo primero en español estos versos: "Y las ranas, como bolitas de mercurio/ Se juntan en una esfera con las voces/ Y las ramas son ramos/ Y el vapor, invención láctea."; después pronunciaría con su marcadísimo francés un idioma duro.


La conciencia de que le he concedido tan pocas cosas me detiene. Nuestro matrimonio sin sexo lo impide. El regalo no desentonaría con los dos que le he hecho en ocho años de relación (dudo si es menos el tiempo de conocerla). El primero era un recado que decía: Crees que tú y yo seamos los nuevos perros románticos? (demasiadas erres en una oración tan corta). El segundo fue un texto que podría pensar como una comisión; ella sería la intérprete y yo el compositor que temoroso da su partitura:



pasa
que somos como niños
que no juegan
pero guardan imágenes y ruidos


niños que salvan
lo que ven:
un papel rojo
entre las ramas


niños
-aún-
porque a ti y a mí
no podrán quitarnos
ese pueblo
hecho de tres casas



Estos últimos meses hemos estado distantes, como esas aves que requieren vivir en parvadas distintas para lograr percibirse (aquí un paréntesis innecesario, como los que tú usas: extraño esas manchas negras en el cielo, esas líneas de polvo). Quizá nuestra amistad sólo está cimentada en unos pocos libros, quizá ella no quiere que mi imagen se convierta en la suya.

En unos días conviviremos tres semanas. Pape Satàn, pape satàn, aleppe!! ¿Será nuestro viajé decisivo? ¿Será la confirmación de ser personajes de una caótica y mal escrita novela latinoamericana (incluido el snobismo, el descubrimiento de los laberintos sexuales y la muerte simbólica de los padres)? ¿Será que nuestra amistad fue una pasión de juventud que se nutrió de la Pizarnik y de Bolaño?

Tomo nuevamente la revista, sé que mirarás con un poco de desdén los poemas en ruso y no leerás el texto que aparece unas páginas adelante: pitchbeblende: Light's skill is its failing.

Londres fue sólo un camino


Para Ánuar

"Éstas son las mismas calles familiares, pero hoy no las recorre hacia sino que las cruza a través: ha entrado en el reino de las despedidas, de lo irrevocable, del privilegio de las últimas miradas que muy pronto se registran como recuerdos; de la expectación. Cada calle, cada esquina ruidosa emite un mensaje: el ya, el pronto será. Él va a la deriva entre el deseo de mirar, como para grabar las cosas en su mente, y la inclinación a confinar sus sentidos en el frío carruaje, considerarse (como es en verdad) ya ido."


Te sientas en un café y después de muchas horas te percatas de que eres el adolescente que soñaba estar en un escenario.
Grunge. Amplificadores y pedales de distorsión. En la calle un grupo de niñas gritan que están hartas del ruido, de diario soportar las cinco horas de ensayo.


Las avenidas y los callejones que más doleran son los que hemos recorrido deprisa, los que guardan edificios de los que apenas cruzamos el umbral.


Actualmente escribimos en los blogs siguiendo el método del Andrei. La fragmentación. Posible alcanzar el post perfecto: el que dejará la sensación de inacabado, de esbozo, de mancha, de montón de palabras que forman hilos. En la otra escritura cada quién escarba en su territorio o eso es lo que me gustaría pensar.
Indago en los párrafos de Sontag.


La mejor fotografía de ayer fue la de dos hombres en una esquina: uno impaciente, el otro con una media sonrisa.
Elefante
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costasinmarcostasinmar