Drain you


Primero soñé con los hijos que no tendré. Caminaba por un corredor con ventales amarillos y largos. Cada cierta distancia había una mujer que tomaba de la mano a un niño. Cuando cruzaba frente a ellos, hablábamos por algunos minutos y después se arrojaban, sin violencia, pero decididamente, por los ventanales. No me causaban horror estas decisiones. En algunos casos, sí tristeza, pues algunos niños tenían manos fuertes y duras.



Luego entré a la embotelladora que conocí en la infancia. Millones de envases de vidrio. El calor era el del desierto. Había cuatro empleados que durante ocho horas sólo tenían la función de presionar un botón. No hablaban entre si, pero cada uno guardaba sospechas acerca de los otros.



En uno de los muros de la embotelladora existía una hendidura por la que se veía un aparato de televisión. Comprendí que estaba encendida desde el inicio, no de mi sueño, sino de mi vida. En la pantalla aparecían fragmentos de imágenes que me eran conocidas, hasta llegar al punto en el que caminaba por un corredor con ventanales amarillos y largos. En el televisor siguió un despertar en el que después de unos minutos, comenzaba a preguntarme qué sucedería si alguien desconectaba el aparato.

3 comentarios:

Anuar Zúñiga Naime dijo...

Así o más Kafka? Muy chingón amigo, como siempre.
Un abrazo

dèbora hadaza dijo...

tu sueño me dio frio de miedo

Natalia 2G dijo...

Jorge. De pronto tu cotidianeidad me confunde. No sé que de tu vida has vivido y que no. Fluyes más cuando integras otros personajes, hablar de tí mismo hace un ritmo más pausado. A ver que pasa. Me suman un mes más a mi recuperación. A ver que pasa al final "cuano caiga el telón sólo por error. Un beso.

Elefante
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costasinmarcostasinmar