Vidrios corales


Tengo cinco fotografías de escritores en la oficina. Cuatro de ellos han muerto; cuatro son hombres. Hace tiempo pensaba que los unía la furia, pero al describir las imágenes encontré su verdadera semanjanza: cada uno de ellos huye la mirada del fotógrafo, escapa del objetivo. Intentan parecer absortos.



El hombre más viejo me causa terror. La luz en la instantánea se exprime en cada bombilla, en cada centímetro de los objetos que lo rodean. Como si su cuerpo rechazara el aire que lo circunda. Él permanece en una inmovilidad hostil mientras los cristales, las mesas, las sillas, los candelabros parecen estar justo en el segundo antes de estallar.

5 comentarios:

Andrei dijo...

Estoy intrigado: ¿cuál es la escritora cuyo retrato contemplas todos los días?
El viejo podrían ser un chingo.
La furia tiene una extraña conexión con esquivar la cámara.

Nostálgica Anónima dijo...

Ah, las fotografías también nos mienten...


...y el viejo, ¿murió por el estallido? =P


P.S. ¿Sí, cuál?

Anónimo dijo...

Pizarnik

Jorge Posada dijo...

El anónimo es adivino o ya conoce mi oficina, pero si es así por qué no muestra su nombre.

El viejo no murió en el estallido. Murió al quedársele las palabras podridas en la boca.

Anónimo dijo...

Leo, escribo, se me da, no es pedantería. No muestro mi nombre porque he pensado que quizás podría apenarte que te lea, mi mejor amigo dice a menudo cuando me piden autógrafos o foto en los cafés, bares restaurantes, librerías "¿por qué eres famoso? qué lata con tus fans" Llegué aquí por recomendación de una gran escritora. Saludos, buenos intentos los tuyos.

Elefante
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costasinmarcostasinmar